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SINDROME DE ASPERGERPOR TONY ATTWOOD. CAPITULO 3:LENGUAJE. Algunos estudios realizados sugieren que al menos el 50 por ciento de los niños con Síndrome de Asperger tienen retraso en su desarrollo del lenguaje, pero normalmente hablan con fluidez a los 5 años (Eisenmajer et al., 1996). Sin embargo, son claramente menos hábiles para tener una conversación natural. Aunque la adquisición de fonología y sintaxis (pronunciación y gramática) siguen los mismos modelos que los otros niños, las diferencias son principalmente en áreas específicas de pragmática (por ejemplo cómo se usa el lenguaje en contextos sociales); semántica (por ejemplo no reconociendo que puede haber varios significados); y prosódica (por ejemplo un inusual tono, acento o ritmo). Originariamente, Hans Asperger describió el distinto perfil de las habilidades lingüísticas, y uno de los criterios de diagnóstico de Carina y Christopher Gillberg (1989) son las diferentes características de habla y lenguaje con al menos tres de las siguientes:
Cada una de esas características va a ser explicada en este capítulo. Peter Szatmari y sus colegas (1989) tienen el criterio de diagnóstico de lenguaje extraño, pero añaden que el niño puede hablar mucho o muy poco, carecer de cohesión en la conversación y tener un modo especial (idiosincrásico) de usar las palabras y modelos repetitivos de habla. La Asociación Americana de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud se refieren a las habilidades del lenguaje en sus criterios, pero manifiestan que "no hay en general un retraso clínicamente significativo del lenguaje". Desgraciadamente, esto puede ser interpretado como una ausencia de características inusuales en las habilidades del lenguaje. A la edad de cinco años, el niño con Síndrome de Asperger no tiene un retraso general en lenguaje, pero tiene problemas con habilidades específicas del lenguaje. La más significativa es en el área pragmática. Pragmática o "el arte de la conversación". Aquí el problema es el uso del lenguaje en un contexto social (Baltaxe et al.,1995; Baron-Cohen 1988; Eales 1993; Tantam et al., 1993.) Esto es muy evidente cuando estás involucrado en una conversación con alguien que tenga Síndrome de Asperger. Durante tal conversación uno se vuelve consciente de diversos errores evidentes. La persona puede empezar la interacción con un comentario irrelevante para la situación o rompiendo los códigos sociales o culturales. Por ejemplo, el niño puede acercarse a un extraño en el supermercado, y su primera expresión ser: "¿Tienes una máquina segadora?", y entonces proceder a un monólogo demostrando un conocimiento enciclopédico en maquinaría de jardinería. Cuando la conversación ha empezado, parece no existir un interruptor y solo termina cuando el niño decide y el "guión" está completo. Algunas veces los padres pueden predecir exactamente lo que el niño va a decir a continuación. El niño parece olvidarse de sus efectos en el oyente, incluso si el oyente muestra claros signos de aburrimiento o deseo de finalizar la interacción. Otras veces se tiene la impresión que el niño no está escuchándote, o no sabe cómo incorporar tus comentarios, sentimientos o conocimientos en su diálogo. Así, el niño pequeño requiere enseñanza en "el arte de la conversación". Esto incluye las manifestaciones o comentarios convencionales para empezar a hablar y preguntas apropiadas en cada contexto. Esto puede ser enseñado con juegos de rol donde se muestran diferentes circunstancias y donde se dan explicaciones de cómo son apropiadas ciertas formas de empezar la conversación. Pueden ser mostrados ejemplos extremos por el profesor, y se pedirá al niño que identifique lo que estaba mal y lo que el profesor debería haber dicho, practicando con el niño alternativas apropiadas. Otras áreas donde el niño puede tener dificultades son:
Cuando una conversación se vuelve confusa, quizás porque la otra persona es imprecisa o no es clara la respuesta, la reacción natural es pedir que te lo aclaren. Esto garantiza que ambos no pierden el hilo de lo que se está diciendo o que siguen con el mismo tema. Cuando una persona con Síndrome de Asperger duda de lo que se ha dicho, tiene la tendencia a hacer largas pausas para pensar lo dicho anteriormente o para cambiar de tema. Raramente dice: "No estoy seguro de qué has querido decir con eso", o "Tendría que pensarlo un momento", sino que puede tomarse un considerable rato para pensar qué responder o cambiar a un tema que le resulte familiar. Aunque el tema inicial puede haber sido las vacaciones de verano, a los pocos momentos ha cambiado a los dinosaurios. Puede haber una aversión a responder a preguntas cuando la persona no conoce la respuesta, y una falta de confianza en decir "No lo sé" o "Estoy desconcertado". Aquí el niño necesita aprender cómo explicar su confusión y pedir aclaraciones. Deben de mostrarse y enseñarse frases o respuestas apropiadas, no hacerle sentir un fracaso a la persona si no está seguro qué decir. Una de las razones por las que un interés especial tiende a dominar las conversaciones, es que la persona tiene un vocabulario y unos conocimientos considerables en estos temas, lo cual mejora la fluidez y la comprensión. La persona con Síndrome de Asperger tiene también un fuerte deseo de no parecer estúpido. Esto se muestra en un comentario de Sean Barron: Yo tenía la imperiosa necesidad de hacer preguntas sobre los estados (de América) porque yo sentía que no podía hablar del modo normal que la gente habla, ni podía formar parte en sus conversaciones, ya que no los entendía. Todos los demás hablaban fácilmente, sus conversaciones fluían suavemente como un riachuelo, y yo me sentía muy inferior, excluido, menos importante. Tenía que compensar lo que me faltaba, y ¿qué mejor manera que mostrar a la gente que conocía todos los cincuenta estados, su posición en el mapa, y la forma de cada uno?. Necesitaba mostrar a todo el mundo lo inteligente que realmente era, y preguntando yo estaba haciendo justamente eso. Yo nunca preguntaba "¿De qué estado eres?" sino, "¿Eres de Montana? De esta forma demostraba que conocía todos los estados. (Barron y Barron 1992, pag. 107 y 108). Otra característica inusual es una tendencia a realizar comentarios irrelevantes. Una afirmación o pregunta puede ser hecha sin que tenga relación alguna con el tema de conversación. Estas expresiones pueden ser asociaciones de palabras, fragmentos de los diálogos previos a la conversación o ser bastante raras. Parece como si el niño dice lo primero que le pasa por la cabeza, sin pensar la confusión que puede provocar en las otras personas. Las razones de esta característica o rasgo, continúan todavía sin conocerse. Cuando esto ocurre, uno no tiene seguridad de si responder con un comentario irrelevante o continuar la conversación como si nada hubiera ocurrido. El autor tiende a ignorar tales comentarios y centrarse en el tema de conversación. Puede haber también una tendencia a interrumpir o hablar a la vez que los demás. Temple Grandin (1995) describe como: Durante los últimos dos años, me había vuelto más consciente de una especie de electricidad que corría entre la gente. Había observado que cuando bastante gente estaba junta y hacía buen tiempo, sus charlas y risas seguían un ritmo. Reían juntos y entonces hablaban despacio hasta el siguiente ciclo de risas. Yo había tenido siempre dificultad de ajustarme a ese ritmo, y normalmente interrumpía las conversaciones sin darme cuenta de mi error. El problema está en que no puedo seguir el ritmo. (pag. 91-92). Esta sección se titula "Pragmática o "el arte de la conversación"", y Carol Gray (1994) ha desarrollado una técnica titulada "Conversaciones en forma de Historieta" (Comic Strip Conversations) con dibujos (pìctogramas) que representan los diferentes niveles de comunicación que ocurren en una conversación. Figuras de palito, conversación y "bocadillos" de pensamientos, símbolos y colores se utilizan para permitir al niño ver aspectos de los que no ha sido consciente. Por ejemplo, uno de los aspectos del Síndrome de Asperger que potencialmente ponen más furioso es la tendencia a interrumpir. La persona tiene dificultad para identificar las señales que indican cuándo debe empezar a hablar (por ejemplo una pausa momentánea, la finalización de un tema de conversación o el lenguaje corporal o el contacto visual que indica "tu turno"). Ellos pueden incluso no apreciar el efecto que la interrupción causa en la fluidez de la conversación o en los sentimientos de la otra persona. La habilidad para interrumpir sin ofender o sin alterar es muy compleja y difícil de explicar, pero un dibujo vale mas que mil palabras. Carol utiliza la siguiente Conversación en forma de historieta para describir los aspectos de las interrupciones:
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