SINDROME DE ASPERGER:

Una guía para padres y profesionales
por Tony Attwood

CAPITULO 1: DIAGNÓSTICO

Fase 1: Un cuestionario de clasificación.
Formato de Cuestionario
F. Otras Características  
Fase 2: Diagnóstico/Valoración.
Criterios de Diagnóstico
Seis caminos Hacia el Diagnóstico

Cuando el cartero ha entregado las cartas del numero 20, una chica camina directa hacia él. La familia se ha instalado hace poco y él siente curiosidad por los nombres y antecedentes de los nuevos ocupantes. Antes de que él pueda decir "buenos días", ella le dice "¿Te gustan las Deltics?". Confundido por la relevancia de esta cuestión, el cartero piensa si una Deltic será una nueva barra de chocolate o una serie televisiva. Antes de que él pueda replicar, ella dice "Son los trenes diesel más potentes. El tren de las 2,30 desde Kings Cross es una Deltic, yo tengo 27 fotografías de las Deltics". El cartero se tranquilizó al ser ilustrado sobre el tema de conversación, aunque la relevancia para él a esta hora del día no fuera muy aparente. La chica procedió a lanzarse a una descripción de las cualidades de esta extraña locomotora. Ella no estaba nada interesada en los pensamientos de él acerca de tales trenes y parecía obviar las corteses señales de que él debía continuar con el reparto. Por consiguiente, tuvo que ser un poco brusco, interrumpiendo su monologo con un rápido "Adiós" para poder escapar. Estaba desconcertado, ¿por qué esa excéntrica chica sabía tanto acerca de los trenes?, y se alejó pensado " Por qué ella pensó que yo estaba interesado en los trenes?" Ella le perseguía y continuaba interrumpiéndole. ¿Podría hablar sobre otros temas? Parecía una enciclopedia andante. Esta escena ficticia es la típica de un encuentro con un chico con el Síndrome de Asperger. Una carencia de habilidades sociales, una limitada habilidad de tener una conversación que sea recíproca y un intenso interés en temas muy concretos son el núcleo de las características de este síndrome.
Los padres pueden señalar el aislamiento social de este chico en la escuela, que tiene muy pocos auténticos amigos. Ellos no son capaces de leer el lenguaje corporal de las personas, y pueden hacer comentarios que, siendo verdad, pueden ser potencialmente molestos. Mientras se espera en la caja de un supermercado, el joven puede remarcar de manera notoria, refiriéndose a la persona que esta delante en la cola: "¡Es una enana!". Y cuando discretamente intentas decirle que eso no debe decirse, él replica a todo volumen: "¡Como que ella es grande!". Las señales de los padres que le indicaban lo molesto del primer comentario no han sido reconocidas, ni tampoco los efectos de ambos comentarios sobre los sentimientos de la señora en cuestión. Las personas con Síndrome de Asperger se siente confundidos respecto al motivo por el cual tú desapruebas sus comentarios cuando son una exacta descripción de la estatura de la señora.
Hay a menudo una continua e intensa fascinación por temas de interés muy especiales, como el transporte, animales o ciencia. Estos temas de interés pueden desaparecer y volver a aparecer, cambiar, pero dominan el tiempo libre y las conversaciones de los chicos. Puede haber anécdotas en las que el chico interpreta literalmente una frase hecha, como por ejemplo "¿Te ha comido la lengua el gato?", y precisión y pedantería al hablar. Es como si estuvieras hablando con un diccionario humano. En la escuela, los profesores se dan cuenta de las desiguales habilidades que tienen. El chico puede tener una muy buena memoria a largo plazo, una excepcional concentración cuando esta ocupado en los temas de su interés y tiene un original método de solucionar problemas. Por el contrario, puede haber una ausencia de motivación y atención en las actividades que normalmente cautivan a los otros chicos de la clase, circunstancias que señalan específicas dificultades de aprendizaje, y torpeza motora. Puede haber además algún motivo por el cual el chico es rechazado socialmente en la clase y en el patio del recreo, y es propenso a las bromas de los otros niños. Los padres y maestros están de acuerdo en que el chico parece normal y tiene una inteligencia normal, pero por alguna inexplicable razón no es capaz de entender ni relacionarse con los demás al nivel que se espera de un chico de su edad.
Lorna Wing fue la primera persona que uso el término Síndrome de Asperger en un artículo publicado en 1981. Ella describía a un grupo de niños y adultos que tenían unas características muy parecidas en sus habilidades y conducta a la descrita originalmente por el pediatra vienés Hans Asperger. En su tesis doctoral, publicada en 1944, él describe cuatro chicos con unas habilidades sociales, lingüísticas y cognitivas nada habituales. Usó el término "psicopatología autista" para describir lo que él consideraba una forma de desorden de la personalidad. Es interesante que usaba el término "autista" al igual que su compatriota Leo Kanner, quien había publicado en los Estados Unidos otra descripción de niños autistas. Ambos autores describieron modelos similares de síntomas y usaron el mismo término. Por desgracia, la descripción de Hans Asperger fue ignorada en Europa y en los Estados Unidos en los treinta años siguientes. Sin embargo, él continuaba viendo y tratando niños con patologías autísticas, inauguró una sala de tratamiento para estos niños y la Madre Victorina empezó el primer programa educacional que comprendió logopedia, conversación y educación física. Ella murió trágicamente cuando el hospital fue destruido por las bombas aliadas hacia el final de la guerra, pero Hans Asperger continuó siendo un pediatra muy considerado (Frith, 1991). Murió en 1980, muy pocos años después de que el síndrome que lleva su nombre lograse el reconocimiento internacional.

Tanto Leo Kanner como Hans Asperger describieron niños con una pobre interacción social, fallos de comunicación y desarrollo de intereses especiales, pero Leo Kanner describió niños con unos rasgos autistas más severos, mientras que Hans Aspeger describió unos niños más capaces. Como quiera que los trabajos posteriores de Leo Kanner estuvieron dominados por su visión del autismo, sus criterios de diagnóstico implicaron una notable carencia de reacción (sensibilidad) a otras personas y un severo deterioro del lenguaje - el clásico silencio y alejamiento de los niños -.
Lorna Wing se interesó por algunos niños que, teniendo las clásicas características autísticas cuando eran muy pequeños, desarrollaban un lenguaje fluido y un deseo de socializarse. Por un lado, progresaban mas allá de los diagnósticos del autismo clásico (de acuerdo con los criterios de los trabajos de Kanner); y, por otro lado, tenían todavía grandes problemas con las destrezas sociales más complicadas y la conversación. Estos niños tenían un parecido mucho más exacto a las primeras descripciones de Hans Asperger.
Lorna Wing (Burgoine y Wing, 1983) describió las principales características clínicas del Síndrome de Asperger como:

  • Carencia de empatía.
  • Interacción ingenua, sencilla, inapropiada y de una sola dirección.
  • Sin o con muy poca habilidad para tener amigos.
  • Lenguaje pedante y repetitivo.
  • Comunicación no verbal muy pobre.
  • Intensa absorción por determinados temas.
  • Movimientos torpes y poco coordinados, además de posturas extrañas.

En los años 90 fue prevaleciendo la idea de que el Síndrome de Asperger es una variante del autismo y un trastorno generalizado del desarrollo. Estas condiciones afectan el desarrollo en un extenso rango de habilidades. Ahora es considerado como un subgrupo dentro del espectro autista y tiene sus propios criterios diagnósticos. Hay también evidencias que sugieren que es mucho más común que el autismo clásico y que puede ser diagnosticado en niños que previamente nunca fueron considerados autistas.

EL DIAGNÓSTICO DEL SINDROME DE ASPERGER.


Puede haber dos fases principales en el diagnóstico del Síndrome de Asperger. La primera implica que padres y educadores completen un cuestionario de clasificación que puede ser usado para indicar si un niño puede tener el síndrome. La segunda fase es un diagnóstico/valoración clínica realizada por un sicólogo/psiquiatra experimentado en el examen de la conducta y habilidades de niños con trastornos del desarrollo, usando criterios establecidos que lleven a una clara descripción del síndrome.

Fase 1: Un cuestionario de clasificación.

Pocos padres y profesionales (por ejemplo profesores, terapeutas, etc..) tienen conocimiento de los signos del Síndrome de Asperger y muchos no pueden ni considerar que el niño debería ser remitido a un servicio de diagnóstico con especialistas en Trastornos Generalizados del Desarrollo. Ciertamente los cuestionarios de clasificación para el autismo no están diseñados para niños con Síndrome de Asperger (Yirmiya, Sigman y Freeman, 1993). Afortunadamente, dos nuevos cuestionarios de clasificación han sido desarrollados para identificar a niños con riesgo de tener este síndrome. Han sido diseñados para padres y maestros. El primero fue desarrollado en Suecia (Ehlers and Gillberg 1993) y el segundo en Australia (Garnett y Attwood 1995). Están basados en unos criterios formales de diagnóstico, la investigación en las características asociadas y en una extensa experiencia clínica. La escala australiana para el Síndrome de Asperger (o ASAS) se describe a continuación.


ESCALA AUSTRALIANA PARA EL SINDROME DE ASPERGER (ASAS).


El siguiente cuestionario ha sido diseñado para identificar las conductas y habilidades que pueden ser indicativos del Síndrome de Asperger en niños durante sus primeros años escolares. Esta es la edad en la cual son más evidentes las habilidades y modelos inusuales de conducta. Cada pregunta o afirmación tiene una clasificación, en el que el 0 representa el nivel ordinario que se espera de un niño de esta edad.

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F. OTRAS CARACTERÍSTICAS

En esta sección, indique si el niño ha presentado alguna de las siguientes características:

a.Miedo o angustia inusual debidos a:

-Sonidos ordinarios, p.ej: aparatos eléctricos domésticos
-Caricias suaves en la piel o en el cabello
-Llevar puestos algunas prendas de ropa en particular
-Ruidos no esperados
-Ver ciertos objetos
-Lugares atestados o ruidosos, p.ej: supermercados


b. Tendencia a balancearse o a aletear cuando está excitado o angustiado


(c) Falta de sensibilidad a niveles bajos de dolor
(d) Adquisición tardía del lenguaje
(e) Tics o muecas faciales no inusuales


Si la respuesta a la mayoría de las preguntas de esta escala es "Sí", y la puntuación está entre 2 y 6 (es decir, visiblemente por encima del nivel normal), no se puede indicar, de manera automática, que el niño tiene Síndrome de Asperger. Sin embargo, existe dicha posibilidad, y se justifica que se le realice una valoración diagnóstica. Ciertamente, las estrategias de solución descritas en los capítulos posteriores pueden llegar a ser pertinentes, ya que ellas examinan cada una de las preguntas del cuestionario.


FASE 2: DIAGNÓSTICO/VALORACION.


El diagnóstico/valoración lleva aproximadamente una hora, y consiste en un examen de los aspectos específicos de sociabilidad, lenguaje, conocimiento y movimiento, así como de los aspectos cualitativos de los intereses del niño. Pueden usarse también test utilizados en psicología. También se dedica un tiempo a los padres para obtener información de los recuerdos del desarrollo del niño y su conducta en determinadas situaciones. Otra fuente de gran valor informativo es suministrada por los profesores, educadores y logopedas.
Durante el diagnóstico/valoración se somete al niño a situaciones estructuradas para obtener determinada conducta y se toman notas en una lista de chequeo de signos de diagnóstico. Por ejemplo, cuando se está examinando la conducta social se realiza un registro de la calidad de la interacción recíproca, de cómo la otra persona es incluida en la conversación o en el juego, cuándo el contacto de ojos puede ser anticipado, y una escala de las expresiones faciales y el lenguaje corporal. Se le pregunta al niño sobre el concepto de amistad, y sobre la identificación y la expresión de toda una escala de emociones. Se pregunta a los padres acerca de cómo entiende el niño los códigos de conducta social, de su respuesta a la influencia de sus iguales, grado de competitividad, y sus habilidades cuando juega con otros niños. En un ambiente estructurado normalmente no es posible observar las interacciones del niño con otros niños de su misma edad, por lo tanto se debe concertar una visita para observar al niño en su clase o en el recreo. Hasta aquí, hay una completa valoración de sus destrezas sociales.
Hay también un distinto perfil de destrezas de lenguaje registradas con niños con Síndrome de Asperger. El modelo a menudo (pero no siempre) incluye marginalmente un acceso tardío al lenguaje, pero cuando el chico aprende a hablar los padres se desesperan por las incesantes preguntas y autoconversaciones. Durante el diagnóstico/valoración se lleva un registro de los errores en los aspectos pragmáticos del lenguaje, por ejemplo cómo es utilizado el lenguaje en un contexto social. Una característica común es que cuando el niño duda qué es lo que tiene que decir repite la pregunta durante la conversación (ecolalia), a menudo fracasan al pedir aclaraciones, son remisos a admitir que no lo saben, pueden cambiar a un asunto o tema con el que están mas familiarizados o se toman siglos para responder. Pueden tener un vocabulario fluido y avanzado pero escogen palabras inusuales, tendiendo a ser pedantes o demasiado formales. Pueden tener un extraño tono de voz que no es parecido al que utilizan otros niños conocidos y una muy precisa enunciación, por ejemplo pronunciando cada letra de la palabra "yes" cuando se puede prever la expresión corriente "yeah". También se registran incidentes del mal empleo de los pronombres personales, p.e. usando su nombre en lugar de yo o mío, las interpretaciones literales y si se verbalizan los pensamientos en ocasiones en las que se espera que estén en silencio.
Cognitivamente, o sea, el modo de pensar y aprender habilidades, también es valorado. Esto incluye un test de cómo el niño entiende los pensamientos y sentimientos de los demás utilizando series de historietas. También se registran las preferencias de lectura, su memoria a largo plazo para los detalles y trivialidades, y la calidad de su juego imaginativo, ambas en solitario o socialmente. La información de los profesores y una valoración formal del funcionamiento intelectual son también extremadamente valiosas.
Los intereses especiales del niño son estudiados y examinados por si son los típicos de los niños de su edad, su influencia en la conversación y tiempo libre, y el tipo e historia de estos intereses. Se pregunta a los padres sobre las reacciones del niño a los cambios de rutina, imperfecciones, caos y críticas.
También se examina la destreza de sus movimientos y el niño es estimulado a coger y lanzar una pelota, correr, dibujar y escribir. Se realiza un registro de algún extraño amaneramiento o balanceo de manos, especialmente cuando esta feliz o estresado, tics involuntarios o sacudidas nerviosas y muecas. También se pregunta a los padres para que describan alguna sensibilidad especial al sonido, al tacto y a la textura o sabor de la comida, así como el grado de sensibilidad a bajos niveles de pena o incomodidad. Finalmente los analistas examinan al niño para detectar algún signo de ansiedad, depresión o Trastorno por Déficit de Atención, y si ha habido algún miembro de su familia con similares características. Se anota también algún hecho significativo en el embarazo, nacimiento o en su infancia. Debe ser enfatizado que ninguna de las características del Síndrome de Asperger son únicas y por ello es inusual encontrar niños que tienen una expresión severa de todas las características. Cada niño es único en cuanto al grado de expresión de cada área.
Para el analista, es esencial considerar diagnósticos y explicaciones alternativas. El aislamiento social y el juego social inmaduro pueden ser una consecuencia secundaria de un desorden del lenguaje. Algunos Trastornos Semántico-Pragmáticos del Lenguaje tienen características comunes con el Síndrome de Asperger. Niños con problemas específicos de aprendizaje y retraso en el desarrollo pueden también desarrollar conductas sociales inapropiadas y se debe considerar si el perfil de habilidades y conducta son coherentes con el nivel de desarrollo del niño. Los niños con un Coeficiente Intelectual dentro del nivel superior pueden considerar el juego social aburrido, adquirir un conocimiento muy alto en determinadas áreas y parecer excéntricos, mientras que su perfil de destrezas sociales y lingüísticas esta dentro de la escala normal y no como ocurre con el Síndrome de Asperger. Los niños con el Trastorno por Déficit de Atención se considera a menudo que participan de algunas características señaladas para el Síndrome de Asperger. Si bien son dos desordenes distintos, no son mutuamente excluyentes y un niño puede tener ambas condiciones. Se debe emprender un examen exhaustivo del nivel de destrezas y conducta para discriminar entre ambos desordenes. Se debe también considerar la escala normal de destrezas interpersonales y las características de natural timidez, introversión o inquietud de los niños.
El diagnóstico diferencial de otras condiciones similares a, o asociadas con, el Síndrome de Asperger se trata en el Capítulo 8. Basta con decir en este punto que el proceso de diagnóstico envuelve el examen de un conjunto de explicaciones y alternativas a otros desordenes que deben explicar los signos que aparecen para señalar el Síndrome de Asperger. La parte final de este proceso es aplicar la información obtenida en el diagnóstico/valoración en los criterios formales de diagnóstico.

CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO

Ni Hans Asperger ni Lorna Wing señalaron explícitamente los criterios para el diagnóstico y por el momento no hay un acuerdo universal sobre ellos. Los analistas tienen que escoger entre cuatro tipos de criterios, dos desarrollados por organizaciones, dos por los analistas. El criterio más restrictivo y riguroso es el de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades y el de la cuarta edición de la Asociación Americana de Psiquiatría en su Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Desordenes Mentales. Los menos restrictivos son los criterios de Christopher and Corina Gillberg de Suecia. Una copia de cada tipo o juego de criterios están en el Apéndice. Cada criterio a utilizar es materia de debate, el presente autor prefiere utilizar el criterio de los Gillberg por que son claros, concisos y comprensivos.

SEIS CAMINOS HACIA EL DIAGNÓSTICO

Recientes estudios indican que la edad media para un diagnóstico es de ocho años, pero el rango de edad varía desde niños pequeños hasta adultos (Eisenmajer, 1996). El autor ha pasado muchos años especializándose en el diagnóstico y tratamiento de niños y adultos con Síndrome de Asperger y parece existir seis caminos hacia el diagnóstico. El primero es haber tenido un diagnóstico previo de autismo. Esto puede haber ocurrido cuando el niño tenía menos de dos años.
1.- Diagnóstico de autismo en la niñez temprana.
Una de las razones por las que Lorna Wing obtuvo una amplia aceptación del término Síndrome de Asperger fue el reconocimiento de que una proporción de los niños que tuvieron los clásicos signos de autismo en sus años preescolares mostraron grandes mejorías en comunicación y habilidades. El previo aislamiento y severo deterioro del lenguaje en estos chicos se convirtieron en habla fluida y la capacidad de soportar el ser incluido en una clase ordinaria. No hay un alejamiento y silencio largo y su conducta y habilidades están en consonancia con un diagnóstico del Síndrome de Asperger (Ozonoff, Rogers y Pennington, 1991). Esta mejoría puede ser señalada rápidamente y ocurre justo antes de los cinco años (Shah, 1988). No estamos seguros si esto es un fenómeno natural para algunos niños o una consecuencia de los programas de intervención temprana; probablemente ambas cosas. No obstante, el diagnóstico previo de autismo clásico fue correcto cuando el niño era más pequeño, pero el niño progresó a lo largo del continuo autista hacia la expresión que nosotros llamamos Síndrome de Asperger. Hasta aquí es esencial que el diagnóstico de autismo sea regularmente revisado para examinar si el Síndrome de Asperger es ahora un mejor diagnóstico y el niño puede recibir unos servicios apropiados.
2.- Reconocimiento de rasgos cuando se incorpora por primera vez en el colegio.
El desarrollo del niño en los años preescolares puede no haber sido especialmente inusual, y los padres y profesionales nunca consideraron que el niño tuviera algún rasgo que sugiriera autismo. Como quiera que el primer profesor del niño está familiarizado con el rango normal de conductas y habilidades en los niños pequeños, se llega a preocupar por la ausencia de juego social, por no entender los códigos de conducta social en la clase, por la inusual calidad de su conversación y juego imaginativo, por la intensa fascinación con un tema particular y torpeza cuando dibuja, escribe o juega con la pelota. El niño puede ser descontrolado o agresivo cuando se aproximan inevitablemente los otros niños o cuando tiene que esperar. En casa, el niño puede tener un carácter muy diferente, jugando con sus hermanos e interactuando de una manera relativamente natural con sus padres. Sin embargo, en circunstancias que no está con la familia, y con niños de su edad, los signos son más aparentes. Estos niños tienen los signos clásicos pero a menudo no son considerados por los profesores como prioritarios a la hora de enviarlos a diagnosticar. Ellos han visto cómo niños mayores continúan en la escuela y dejan a cada uno de sus profesores perplejo.
En un estudio reciente en Suecia se ha usado la escala diseñada para que los profesores identifiquen niños en sus clases que pudieran tener el Síndrome de Asperger. Tales niños fueron sometidos a un diagnóstico valorativo usando los criterios estándar. En un principio se tenía la idea que la incidencia del Síndrome de Asperger era aproximadamente de uno entre mil niños, una incidencia similar al autismo. Pero este estudio indica que la verdadera incidencia del Síndrome de Asperger es de alrededor de uno por 300 niños (Ehlers y Gillberg 1993). En consecuencia la mayoría de los niños con Síndrome de Asperger pueden no haber tenido un diagnóstico previo de autismo.
3.- Una expresión atípica de otro síndrome.
El desarrollo temprano y las habilidades pueden haber sido reconocidas como inusuales y un examen sugerir un particular trastorno. Por ejemplo, el niño puede haber tenido un historial de retraso en el desarrollo del lenguaje, haber recibido tratamiento por un logopeda y simplemente haber asumido que tiene un desorden de lenguaje. No obstante, una observación minuciosa de las habilidades sociales y cognitivas del niño y la gama de intereses sugiere que el perfil es más complejo y que el Síndrome de Asperger es un diagnóstico más acertado. El niño puede haber recibido el diagnóstico de Trastorno por déficit de atención y ésta única condición sirve para explicar todos los rasgos. Algunas veces otra condición es fácilmente reconocida, como una parálisis cerebral o neurofibromatosis. Aunque los médicos pueden estar pensando que el niño tiene una expresión atípica, no tienen suficientes conocimientos acerca del Síndrome de Asperger para considerar a éste como una posibilidad. Con el tiempo los médicos reconocen estos signos o los padres leen acerca del síndrome y se ponen en contacto con el equipo de diagnóstico pertinente. En consecuencia, cuando un diagnóstico está hecho, no excluye la posibilidad de otra condición como el Síndrome de Asperger, la experiencia clínica y estudios de investigación han identificado niño con dos diagnósticos. Sin embargo, los padres han tenido que esperar muchos años para un segundo diagnóstico.
4.- Diagnóstico de un pariente con autismo o Síndrome de Asperger.
Cuando un niño es diagnosticado como autista o con Síndrome de Asperger, sus padres llegan a ser rápidamente conocedores de las diferentes formas en que se expresan estas condiciones. Tal información se obtiene de la literatura y de las conversaciones con profesionales o con otros padres de asociaciones locales. Surge entonces la pregunta sobre si otro miembro de la familia pudiera tener el Síndrome de Asperger. Hay familias con mas de un hijo con Síndrome de Asperger o donde las condiciones ocurren en varias generaciones.

5.- Un desorden psiquiátrico secundario.
La persona con Síndrome de Asperger puede haber progresado en los años de la escuela primaria como un poco excéntrico o retraído, pero sin tener ningún signo que pudiera indicar alguna referencia para un diagnóstico. No obstante, cuando llega la juventud puede volverse más conocedor de su aislamiento social e intentar volverse más sociable. Sus intentos de unirse a actividades sociales con sus iguales están relacionadas con el ridículo y la exclusión, causando a la persona depresión. La depresión puede llegar a ser una referencia de un niño con psicosis, quien rápidamente se vuelve consciente de que es una consecuencia secundaria del Síndrome de Asperger.
Muchos jóvenes con Síndrome de Asperger informan de intensos sentimientos de ansiedad, y ésta puede alcanzar niveles que requieran tratamiento. La persona puede desarrollar ataques de pánico o conductas compulsivas como el tener que lavar sus manos repetidamente por miedo a estar contaminado o ser impuro. Cuando son diagnosticados y tratados, los médicos que los tratan pueden ser los primeros en reconocer signos del Síndrome de Asperger.
Durante la adolescencia, la persona puede retraerse en su propio mundo, hablando consigo mismo y perdiendo interés en los contactos sociales y en su higiene personal. Puede haber sospechas de que están desarrollando esquizofrenia, pero un cuidadoso examen descubre que sus conductas no son psicóticas, sino una incomprensible reacción del Síndrome de Asperger durante la adolescencia. Estos desordenes psiquiátricos secundarios, su prevención y tratamiento serán discutidos en el Capítulo 8, pero para algunos individuos pueden ser los signos que conducen al diagnóstico del síndrome.
6.- Síndrome de Asperger residual en un adulto.
Ahora que sabemos más de la naturaleza del Síndrome de Asperger, las referencias no son exclusivamente de los niños o adolescentes. Algunos adultos acuden ellos mismos para el diagnóstico. Ellos pueden ser padres de un niño que ha sido diagnosticado y considerar que algunos de los rasgos eran manifiestos en su propia niñez. Otros han leído acerca del síndrome en artículos de revistas o periódicos y consideran que pueden tener una expresión de este síndrome. Cuando se dirige un diagnóstico/valoración de adultos, es muy importante obtener una información fiable de las habilidades y conductas de la persona cuando era niño. Los padres, parientes o profesores pueden ser una inestimable fuente de conocimiento para confirmar los recuerdos de los adultos en su niñez.
Hay también ocasiones en que los servicios psiquiátricos para adultos han identificado finalmente los signos, en una persona con un diagnóstico original de esquizofrenia atípica o alcoholismo. La incidencia de esquizofrenia entre personas con Síndrome de Asperger es similar a la incidencia en la población general, pero los signos en algunos individuos pueden ser superficialmente similares, conduciendo a diagnósticos erróneos.
Algunas veces el alcoholismo es un signo de depresión o un intento de reducir la ansiedad en situaciones sociales (una especie de "coraje producido por el alcohol"). Cuando la persona recibe tratamiento para el alcoholismo también se diagnostica que tiene Síndrome de Asperger.
Ha habido ocasiones extremadamente raras en las que una persona con Síndrome de Asperger ha cometido un delito, a menudo en relación con los temas de su interés. Por ejemplo, un joven que estaba fascinado por los trenes y en el andén decidió "robar" una locomotora. Hay una duda mas que considerable de que él tuviera una intención maliciosa, estaba solamente super-entusiasmado y curioso. En consecuencia, los servicios psiquiátricos forenses pudieron enviar a esta persona a un diagnóstico/valoración. Finalmente, algunas agencia gubernamentales de empleo se han vuelto conscientes de las necesidades especiales de empleo de personas con rasgos severos de este síndrome, y sus asesores pueden enviar a diagnosticar y aconsejar en sus profesiones y ayudas de empleo.
En resumen, hay seis caminos para el diagnóstico. Independientemente de si es niño o adulto es interesante tener un diagnóstico confirmado. Los siguientes capítulos darán más información de las características del síndrome y de las estrategias para aprender ciertas destrezas que son adquiridas muy fácilmente por otros pero que deben ser aprendidas por las personas con el Síndrome de Asperger.